17:43 / Viernes, 20 de Octubre de 2017

Tres propuestas para no sacrificar la duración en la parte de renta fija de las carteras

Tres propuestas para no sacrificar la duración en la parte de renta fija de las carteras
Charles Mckenzie, director global de Inversiones en renta fija de Fidelity. / Foto cedida
  • Ante la búsqueda de un buen nivel de rentas, muchos analistas de renta fija están elevando el riesgo de crédito a cambio de más rendimientos, al tiempo que reducen la duración en busca de seguridad
  • Una menor duración se traduce en una correlación mayor y cada vez más positiva entre los componentes de renta fija y de renta variable de la cartera de un inversor
  • Adoptar una perspectiva mundial, ir más allá de la deuda pública y los bonos indexados a la inflación como alternativas
Por Funds Society, Madrid

Cómo conseguir un buen nivel de rentas sin dejar de gestionar cuidadosamente la exposición al riesgo sigue siendo el dilema al que se enfrentan los inversores. Una encrucijada que continuará en el tiempo debido a que es muy probable que los tipos de interés permanezcan en niveles bajos durante un futuro próximo. Ahora bien, ¿qué alternativa hay ante esta disyuntiva?

Según Charles Mckenzie, director global de Inversiones en renta fija de Fidelity, “con esta idea en mente, muchos inversores en renta fija están elevando el riesgo de crédito a cambio de más rendimientos, al tiempo que reducen la duración en busca de seguridad”. Sin embargo, también demandan una combinación óptima de rendimiento y seguridad. “A menudo piensan que la mejor opción es sobreponderar el riesgo de crédito, que genera unos niveles de rentas interesantes, y al mismo tiempo reducir la duración para rebajar la sensibilidad a los cambios en los tipos de la deuda pública”, señala.

En su opinión, eso no es necesariamente lo correcto siempre. “Reducir la duración en las carteras tiene dos consecuencias muy importantes. La primera de ellas es que si la duración se reduce considerablemente, mediante coberturas o apostando por bonos con vencimientos más cortos, se renuncia a una gran cantidad de renta, ya que los bonos con vencimientos más largos tienen un rendimiento mayor que las alternativas a corto plazo. La segunda es que una menor duración se traduce en una correlación mayor y cada vez más positiva entre los componentes de renta fija y de renta variable de la cartera de un inversor. Y generalmente se invierte en bonos para diversificar adecuadamente una cartera frente a las bolsas; así que se puede perder el efecto diversificador si se reduce demasiado la duración”, explica Mckenzie.

Como alternativa Mckenzie plantea tres formas diferentes de abordar y gestionar la duración. La primera pasa por adoptar una perspectiva mundial, es decir, tener en cuenta otros mercados internacionales y no limitarse a invertir en el mercado nacional. “En el mundo coexisten varios ciclos y los inversores pueden aprovecharlo invirtiendo en diferentes regiones en lugar de hacerlo simplemente en su mercado nacional. En estos momentos, por ejemplo, estamos encontrando buenas oportunidades de inversión en los mercados de tipos de interés de Australia y Estados Unidos, donde los factores generales y particulares favorecen una exposición con una duración elevada”, argumenta este experto de Fidelity.

Su segunda propuesta de Mckenzie es ir más allá de la deuda pública. En este sentido destaca que el equipo de analistas de Fidelity busca continuamente oportunidades en todo el universo de la renta fija y, en concreto, analiza permanentemente si los inversores están consiguiendo una compensación adecuada por el riesgo adicional que se deriva de la inversión en renta fija privada en lugar de pública. “Existen oportunidades, pero la selección de títulos es esencial”, matiza.

Según sugieren los análisis de la gestora, actualmente los inversores están obteniendo una compensación adecuada en forma de diferencial adicional por el riesgo de crédito e impago que están asumiendo en sus inversiones en bonos corporativos. De hecho consideran que los bonos de alta calidad crediticia se encuentran actualmente en un momento idóneo.

“El panorama es más desigual en los bonos de alto rendimiento, que son los que tienen calificaciones desde BB hasta CCC. Tras el excelente comportamiento del año pasado, las valoraciones de esta clase de activos son ciertamente menos atractivas que hace doce meses. Sin embargo, seguimos encontrando oportunidades en los bonos BB, donde pensamos que se puede seguir consiguiendo una compensación adecuada por el riesgo de crédito adicional que los inversores asumen. Sin embargo, es imprescindible llevar a cabo una selección de títulos rigurosa”, explica.

Por último propone los bonos indexados a la inflación como una buena alternativa. Mckencie reconoce que “no se suele hablar de los bonos indexados a la inflación, pero tener posiciones en activos reales y en este tipo de bonos también puede ser un buen elemento diversificador para los inversores en renta fija”. En su opinión, aunque la inflación parece que sigue estando bien controlada y que permanecerá así a corto plazo, este tipo de bonos ofrecen cierta protección si la inflación termina sorprendiendo al alza.

Los tipos de interés van a mantenerse en niveles bajos, por lo que resulta complicado alcanzar el equilibrio exacto entre rendimiento y seguridad. Sea como fuere, no sacrifiquemos la duración: todavía tiene un papel muy importante que desempeñar en una cartera diversificada.

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